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En el vestuario tuvo que haber más que palabras. Tiro libre en defensa, coge el rebote y los dos equipos cambian de lado de la pista. Hasta ahí, todo perfecto. Nadie se podía imaginar lo que sucedería a continuación… Con la pelota en las manos debió pensar: “Vaya me han dejado solo, pues tiro”. El entrenador no daba crédito de lo que estaba sucediendo… y los compañeros regresan a su canasta para evitar dos puntos en contra.

Es lo que tiene jugar al baloncesto y estar pensando en la lista de la compra o lo mismo lo hizo como venganza por alguna bronca con sus compañeros.  Lo primero… es saberse las reglas y aunque de pequeño le dijeran “tú cuando estés solo tira”, no hay que cumplirlo al pie de la letra. El caso es que este chico, no creo que tenga mucho futuro en el mundo del baloncesto porque un error lo puede tener cualquiera pero…fallar hasta cuatro veces debajo del aro…