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No está bien tener un contrato con una marca y utilizar algo de la competencia. Blake Griffin tiene un contrato con KIA para promocionar sus coches pero, en realidad, conduce un Mercedes-Benz S63 AMG valorado en 140.000 dólares. Las cámaras le pillaron en las calles de Los Ángeles con su novia. Ahora le tendrá que dar explicaciones a sus jefes… aunque no va a tener muchas excusas. “Yo doy mi imagen pero mejor me compro un Mercedes”, ¿os imagináis a Michael Jordan por la calle con unas Adidas? ¿a un jugador del Real Madrid con un coche que no sea un Audi? Griffin se ha metido en un lío…