Etiquetas

, , , , , , , ,



El Tour de Francia de 1993 casi tenía dueño pero Toni Rominger no se rendía nunca. Miguel Indurain iba camino de su tercer reinado consecutivo y sólo faltaba una etapa de montaña, Tarbes-Pau. Una jornada en la que tendría que resistir los ataques.

Tres escapados se disputaron la victoria de etapa, Máximo Girotto, Claudio Chiapucci y Jon Unzaga. El italiano del carrera no era peligroso para Indurain ese año y tuvo libertad para meterse en la escapa. En el sprint, Chiapucci esperó a que Unzaga y Girotto arrancasen para salir el último y cruzar primero la línea de meta. Pero eso fue otra batalla, la principal se había disputado en los primeros kilómetros de la etapa.indurain

Dos puertos nada más empezar, el Tourmalet y el Aubisque. Nada hacía pensar que el navarro se pudiera quedar a algún ataque… Pero Rominger consiguió coger unos segundos de ventaja. El suizo coronó el puerto 49 segundos por delante… Tocaba el descenso y una nueva ascensión. Nada más coronar Rominger, que era experto en el descenso, dejó a su compañero de escapada Zenon Jáskula e Indurain reaccionó por detrás. Con el suizo bajando a casi 90 kilómetros por hora, consiguió recortar la diferencia hasta aparecer al lado de Rominger. Las motos no pudieron seguir al navarro en el descenso y se perdió la conexión. Se le vio coronar en el pelotón y varios minutos después a rueda del triple campeón de la Vuelta a España. Era el tercer Tour de Francia para Indurain y el día en el que Rominger se convenció de que era imposible ganar mientras estuviera Indurain. Uno de esos días para recordar en el mundo del ciclismo…