Sin alardes. Sin una palabra más alta que otra. Y sin heroicidades, Manuel Pellegrini ha metido al Málaga por primera vez en su historia entre los ocho mejores de Europa. Ya lo hizo con el Villarreal y ahora repite con el conjunto andaluz. El técnico chileno es el primer entrenador que mete a dos equipos novatos directamente a cuartos de final de la Champions. Un respeto para Don Manuel, no el del Betis. Un respeto para Manolo I de Málaga.

Pellegrini llegó a Málaga con un proyecto ambicioso. El dueño era un jeque que había invertido dinero en el equipo y la plantilla se llenaba de promesas y nombres ilustres: Van Nistelrooy, Demichelis, Toulalan, Isco, Saviola, Cazorla, Rondón, Joaquín, Santa Cruz… Unos fueron saliendo, otros se quedaron para hacer la mayor gesta en la historia del Málaga.

En la fase de grupos, contra Milan, Zenit y Anderlecht, no era favorito para pasar a octavos. El talonario del Zenit, 100 millones de euros el pasado verano, y el nombre del Milan les colocaban por delante en la carrera. El Málaga, sin hacer ruido, llegó a la última jornada clasificado. En octavos se cruzó el Oporto, un campeón de Europa. La confianza era máxima pero el partido de ida dejó un poco tocado al Málaga y la vuelta se veía muy complicada ante el equipo portugués. La situación era difícil, ya se estaba satisfecho con la actuación en Champions, pero había esperanza. Una esperanza que se hizo realidad de la mano de Isco, el jugador que ha llevado en volandas al Málaga en esta Champions y que pide a gritos una oportunidad en un grande, y de Santa Cruz, un delantero con experiencia al más alto nivel europeo.

Y todo ello dirigido desde el banquillo por Manuel Pellegrini. Un hombre que llegó de tapado al Villarreal y que pronto se hizo con un nombre destacado en la Liga española. En su primera temporada con el submarino amarillo dejó al equipo tercero en Liga y en cuartos de final de la UEFA. Su juego era de los mejores de Primera División y el Villarreal pasó a tener ‘status’ de grande. En su segundo año, lo superó. El Villarreal se estrenaba en la Champions y ni por asomó se podía imaginar lo que consiguió. El penalti que falló Riquelme ante el Arsenal en El Madrigal podría haberles llevado a la prórroga ante el equipo inglés pero el destino le tenía esa mala jugada como último trayecto en ese año en la Champions. Pellegrini se confirmó como uno de los mejores técnicos españoles de la Liga y la llegada de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid y el aval de Jorge Valdano hicieron posible su fichaje por el Real Madrid. Era la oportunidad que había estado esperando pero no se dio demasiado.

Manuel Pellegrini fue un entrenador al que se ‘maltrató’ en el Real Madrid porque se decía que no era capaz de responder en las citas importantes. Alcorcón y Lyón fueron su tumba en el banquillo madridista. Su perfil ‘normal’, de no crear polémicas y el mejor Barcelona de la historia le hicieron salir por la puerta de atrás del Bernabéu pese a haber hecho la mejor temporada blanca hasta ese momento. Se criticó su mano blanda con los jugadores pero el chileno fue el primero que sentó a Raúl en el banquillo, a la leyenda viva del madridismo. Ese gesto no es de ser un blando pero a la prensa no le gustaba y Florentino puso sus ojos en Mourinho. Su buen gustó por el fútbol no cuajó y tuvo que partir hacia Málaga. Una ciudad en la que a partir de ahora podrá comer espetos de sardinas gratis en cualquier chiringuito de la playa durante el resto de su vida. Esos placeres de la vida que te da el fútbol.

El Málaga estará en el bombo junto a Real Madrid, Barcelona, Bayern, Dortmund, PSG, Juventus, Galatasaray. El objetivo ya está más que superado, lo que tiene que hacer ahora es disfrutar y soñar, ¿por qué no? Con Isco, Iturra, Demichelis, Joaquín… Hay equipo para plantar cara a dos partidos. Además, el del viernes es un sorteo puro, ¿Y si le sonríe la ‘suerte’ con el Galatasaray?

 

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